A la mañana siguiente, desperté en una habitación pequeña.
No era exactamente pequeña; lo suficientemente grande para una chica como yo.
Cómo había llegado allí seguía siendo un misterio. Lo último que recordaba era a Kael diciendo algo sobre reglas y sobre convertirme en Luna.
Llamaron a la puerta. Antes de que pudiera responder, alguien la abrió con cuidado y miró dentro.
Entró una joven vestida de sirvienta, con una dulce sonrisa en el rostro.
—Buenos días, Luna.
¿Luna?
¿Kael lo había anunci