Juan escuchó muy atento las palabras de Rita y se echó a reír con desdén: —¿Y cuál es la diferencia entre esas dos opciones?
Rita, sintiéndose muy victoriosa, respondió con desprecio: —La primera es que te vas por tu propia voluntad y conservas algo de dignidad. La segunda es que te echo yo.
Juan sonrió fríamente.
En realidad, no tenía ningún deseo de ver a María y Rita, las dos hermanas problemáticas.
Si hubiera sabido que trabajaban en la misma empresa, se habría ido en el mismo momento en q