Juan regresó al Jardín Secreto y se encontró directamente con Pablo y Jacobo, quienes ya podían moverse con total libertad.
Solo necesitaban un poco más de reposo, y aparte de la lesión en el ojo de Pablo y los dientes de Jacobo, ambos estarían completamente recuperados muy pronto.
Al ver a Juan regresar, Celia bromeó diciendo: —Dicen que es más fácil ver la sonrisa de los recién casados, pero es en verdad muy difícil ver llorar a los viejos amigos. Tú, que acabas de casarte, cómo puedes abando