Capítulo 31
Al escuchar las palabras de Juan, Celia abrió la boca sorprendida.

A su alrededor, la gente estaba extremadamente asombrada, realmente no esperaban que este individuo fuera tan arrogante frente a la familia Serrano.

Tenía un coraje demasiado grande, parecía que no le importaba su vida.

Mario se rió a carcajadas: —¿Estás diciendo que me arrodille ante ti? ¿Escuché bien?

—¡Crac!

Se escuchó un sonido nítido de huesos rompiéndose.

La risa de Mario desapareció repentinamente, seguido de un grito la
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