Al escuchar las palabras de Juan, Celia abrió la boca sorprendida.
A su alrededor, la gente estaba extremadamente asombrada, realmente no esperaban que este individuo fuera tan arrogante frente a la familia Serrano.
Tenía un coraje demasiado grande, parecía que no le importaba su vida.
Mario se rió a carcajadas: —¿Estás diciendo que me arrodille ante ti? ¿Escuché bien?
—¡Crac!
Se escuchó un sonido nítido de huesos rompiéndose.
La risa de Mario desapareció repentinamente, seguido de un grito la