El jefe, originalmente solo se sintió tan avergonzado por Rita que quería ir al baño para evitar más humillaciones.
Pero para su gran sorpresa, cada vez que intentaba hablar entre tartamudeos de enojo, Rita lo interrumpía al instante y apenas si podía hablar.
Finalmente, después de lograr decir algo, corrió al baño apresuradamente.
Al escuchar las estúpidas palabras del jefe, toda la sala estalló en grandes carcajadas. —¡Ja, ja, quiere ir al baño y ella sigue aumentando la oferta!
—¡Este orín