Capítulo 188.
—Yo solo cumplo con los deseos de su santidad, la Elegida. A ella le gusta ver los músculos de los mejores especímenes masculinos, así que...
—¡Eso está fuera de contexto! —gruñí mortificada—. ¡Nunca te pedí que fueras con el pecho al aire ni a ti ni a ninguno de los sacerdotes del templo que...!
—¿La Elegida? ¿Escuché bien? —preguntó la loba, tartamudeando un poco.
—Sí —dijeron Kryos y Morgana al mismo tiempo.
La loba de pronto estaba de rodillas y con la frente sobre el suelo.
—Le ruego perdo