La ciudad estaba mucho más silenciosa cuando Mateo estacionó el coche frente al edificio.
Las luces de muchos apartamentos ya estaban apagadas.
Era tarde.
Muy tarde.
Cuando entraron al apartamento, Tara dejó caer su bolso sobre la mesa con un suspiro largo.
—Creo que este ha sido el día más largo de mi vida.
Mateo cerró la puerta detrás de ellos.
—El mío también.
Se quitó la chaqueta y la dejó sobre el respaldo de una silla.
El apartamento estaba en silencio… hasta que algo pequeño se movió sob