**Punto de Vista de Stefano**
El coche había estado esperando abajo durante cinco días. No lo había tocado. No había vuelto a casa. No podía obligarme a alejarme de la puerta de su habitación, como si mi sola presencia fuera lo único que mantenía el oxígeno fluyendo hacia sus pulmones.
Cinco días pasaron, y me quedé justo aquí, en este hospital que olía a desinfectante y tristeza, sentado junto a su cama mientras las máquinas zumbaban. Cinco días viendo cómo su pecho subía y bajaba. Cinco días