**Punto de vista de Elena**
El sonido del clic del cerrojo aún resonaba en aquel pequeño espacio cuando se volvió hacia mí. Sus ojos estaban más oscuros de lo que jamás los había visto, y eso me aterrorizó.
—¿Quién demonios es Dante para ti? —gruñó.
—¿Qué? —Inspiré con pánico, sintiendo cómo se me oprimía el pecho al no poder respirar de repente.
—No te hagas la tonta conmigo —espetó, con voz grave pero temblorosa, revelando algo más profundo que la ira—. Dime, ¿quién es él para ti?
Mi corazón