Libro 2: 29

—Hola princesa —dijo una mujer riendo mientras Aliyah aparecía de repente frente a ella—. Tenía muchas ganas de volver a verte.

Aliyah miró a su alrededor. Estaba en una enorme habitación con poca luz y largas cortinas que cubrían las ventanas. Había unos ocho o diez candelabros colgados del techo y, tras ellos, vio un gran trono rojo en el borde de la habitación y un hombre sentado en él. Su cabello dorado le caía en mechones por los hombros y sus ojos castaños oscuros la miraban con una pequ
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Angellus Rubalcava¿¿¿Qué no existe Dios??? ¿Por qué tanto dolor hacia quien no es responsable? si estaba tan dolido con su padre, es a él a quien debía cobrarle su desilución, ¡maldito! El principito tiene el poder de protegerse, aún así dá coraje que quieran atentar.contra su vida, otra vez...
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