Sean caminaba alrededor de la ventana y se detenía constantemente para mirar a través de las láminas de la persiana. Suspiraba y continuaba caminando de nuevo y luego repetía el gesto de mirar por la ventana una vez más. Un golpe en la puerta lo hizo saltar y miró a Rasmus que estaba tirado en el suelo para ver los ojos rojos del hombre sobre él. Rasmus sacudió la cabeza y él asintió, ya podían decir quién estaba en la puerta por su olor y entonces Sean se aclaró la garganta y fue a abrir la pu