128.
AURORA
Habían pasado solo unos minutos desde la noticia que me había dado la sanadora.
Me encontraba mirando a través de la pequeña ventana, la rutina de todos los demás, que de vez en cuando, miraban en esta dirección.
El pequeño dolor en el vientre no se va, sigue ahí, persistente, pero suave.
Cahya se ha disculpado demasiado; siempre atenta, siempre alerta a nuestro cachorro mientras mis pensamientos se van haciendo peligrosos.
Ya no son solo las vidas de las manadas a las que debo prot