POV de Isabel
Miré a Enrique, arrodillado ante mí.
La nieve le caía sobre el cabello y la mano con la que me aferraba la manga. Las heridas de su palma seguían sangrando y habían dejado una mancha roja sobre mi ropa blanca.
Antes nunca se habría arrodillado ante mí. En sus primeros años en el trono, cuando los ministros lo presionaban para que tomara más consortes, se había quedado a mi lado en lo alto de la escalinata, sosteniéndome la mano. Había dicho que no me fallaría aunque el mundo entero