Renz también me miraba de forma extraña. Supuse que ir a la casa de la manada era algo normal. Por supuesto, yo no lo sabía porque no se me permitía ser vista para no avergonzar a mi padre y a su familia, de la cual él claramente no quería que yo formara parte.
—Oh, hmm, sí, es una larga historia. No querría aburrirlos con eso. ¿Vamos? —dije tratando de distraerlos.
Pareció funcionar, ya que se miraron entre ellos y creí que se estaban comunicando por el enlace mental. Genial, eso significaba