—No parece que él supiera cómo estaban tratando a Rebel —miré a Renz.
El explorador continuó.
—No, Alfa, por lo que me dijo la Omega, él no lo sabía. Tenía un ataque de rabia, pero ella dijo que no creía que fuera por la Luna, sino porque, si se corría la voz, eso haría quedar mal a Garra de Hierro y, por extensión, él quedaría mal. Pero esa no es la parte más perturbadora, Alfa —comentó con vacilación.
—No me sorprendería, es Cullen. Suele ser una decepción —admití—. Adelante, continúa.
—La