Mundo ficciónIniciar sesiónLa mujer que estaba junto a Cara fue la primera en saludarnos, con la mirada pasando con naturalidad de mí a su primo.
Luego se adelantó con una sonrisa forzada. —Primo Nero —dijo con una voz suave y clara como el agua—. Qué agradable sorpresa. El abuelo se alegrará mucho de verte. Nero sonrió, una sonrisa cortante y sin alegría. —Por eso estoy aquí, Vera. Luego saludó con la cabeza a Cara, quien le devolvió el saludo