Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa mujer que estaba junto a Cara fue la primera en saludarnos, con la mirada pasando con naturalidad de mí a su primo.
Luego se adelantó con una sonrisa forzada. —Primo Nero —dijo con una voz suave y clara como el agua—. Qué agradable sorpresa. El abuelo se alegrará mucho de verte. Nero sonrió, una sonrisa cortante y sin alegría. —Por eso estoy aquí, Vera. Luego saludó con la cabeza a Cara, quien le devolvió el saludo lentamente. Al pasar junto a ella, Cara me miró a los ojos y me sonrió, saludándome en silencio con los labios. —Bienvenido. Apenas logré devolverle la sonrisa, la tensión era abrumadora. Y ni siquiera habíamos entrado en la refriega. El vestíbulo era grande y, tan pronto como entramos, varias miradas más se posaron en nosotros. Al instante, mi cuerpo se tensó. Había pasado una larga noche intentando abrir la caja fuerte y apenas h