Mundo ficciónIniciar sesiónDante temblaba bajo mi mirada, con la cabeza inclinada hacia abajo.
Al verlo así, cualquiera imaginaría que era un hombre inocente, sin rastro de malicia.Pero yo sabía la verdad. La belleza era el mejor engaño para atrapar a una persona.Mi ira no disminuía, solo crecía. La imagen de Marcus, mi hijo, en medio de la violencia que esperaba del lado de Angelo me hizo curvar los labios en una mueca de desagrado.—Explica tus acciones —ordené con voz imperiosa.