Por un momento, creyó no haber oído bien. Sus ojos brillaron y su pecho se hinchó en una respiración indignada.
Tardó un minuto entero en responder, posiblemente porque le costaba soltar la mandíbula.
"¿Qué acabas de decir?", preguntó con voz grave y ojos aturdidos.
"Sí, papá. Tanto tú como mamá siempre han deseado que tenga novio, ¿verdad? Y me alegra decirte que tu deseo se ha hecho realidad", afirmó Daniella, radiante.
Sus ojos eran brillantes y hermosos; parecían una luna creciente al sonre