¡Maldita sea!
Mandy maldijo en voz alta mientras miraba la matrícula rota en el parabrisas y, al darse cuenta de que los vehículos ya no se movían, se dio cuenta de que se había quedado atrapada en el tráfico.
"¡Mocosa, mira lo que me has hecho hacer!", gritó en la pantalla, con el rostro desencajado por la ira.
"Será mejor que empieces a rezar para que, sea cual sea la broma que le haga a este desconocido, funcione. Si no, ambos seremos castigados por esto. Ahora cuelga",
pronunció con los die