Ariella
Mis pies dolían terriblemente cuando llegué al condominio que ahora compartía con Rachel. Miré hacia arriba y suspiré. Tal vez era hora de volver a casa. Aunque Rachel insistiera, no había forma de que pudiera pagar el alquiler ahora que estaba sin trabajo.
Y mi mamá… ¡mierda! Había estado posponiéndolo, pero necesitaba ir a verla también. Si hubiera intentado mantener mi trabajo… Sacudí el pensamiento mientras avanzaba por el camino. Había dos coches en la entrada – el de Rachel y el d