Ariella
Me quejé mientras mi cuerpo comenzaba a hormiguear como advertencia. ¿Alguna vez había logrado contener un orgasmo por mí misma? No. Nunca. Pero Adrian estaba decidido a que lo hiciera.
Jefe, yo… se siente tan bien —susurré.
Sigue, mascota —murmuró Adrian.
Cuando no me moví enseguida, volvió a tirar de mi cabello y mi cuerpo reaccionó al instante.
Por favor. Por favor, Jefe, no sé si puedo…
Relájate. Respira profundo —dijo Adrian, sin dejar de escribir.
Respiré entre dientes y la sensac