Punto de vista de Adrián
—¿Qué dijiste?! —Adrián bajó del altar como un loco, con las palabras de Tomás“Gael está realmente muerto” retumbando en su mente.
Sofía, sofocada por el peso de su vestido de Luna, gritaba detrás de él:
—¡Adrián! ¡La ceremonia no ha terminado! ¡Espera por mí!
Pero él no la escuchaba.
Tomás conducía como un desquiciado por las calles nocturnas.
—¡Más rápido! —Rugió Adrián, con los ojos rojos por el terror y la incredulidad.
Al irrumpir en el hospital, no los recibió la l