Lorand
El bullicio es horrendo, el griterío sumado a las risas junto a vitoreos me jode más el sueño y el ánimo
Me pongo una camisa sin abotonar encima y salgo con arma en mano harto de esta situación.
A lo lejos se ve a todos celebrar ridiculeces con botellas que levanta para beber como cantina de pueblo del siglo pasado. Suelto el primer tiro que rompe la botella que sostiene uno de ellos, todos se ponen en alerta, su gente levanta las armas y la mía se pone a la par dispuestos a disparar y