Javier: —...
Al ver la nariz respingona de su hijo por la rabia, Michela dijo: —Vamos a comer primero.
Entraron en el comedor y se sentaron, Natalie notó algo raro, los platos eran picantes y a Leonardo no le gustaba el picante, era obvio que le estaban poniendo las cosas difíciles a propósito.
Las miró con impotencia, —Mamá, el estómago de Leo no está bien, no puede comer picante, que la cocina le prepare platos más ligeros.
Michela la miró enfadada, —A todos nos gusta el picante, a ti también