Jade se mordió el labio inferior, las lágrimas cayeron de repente.
—¡Todo esto es por culpa de la puta Natalie! ¡La odio!
Se burló Sergio, —¡Jade, te aconsejo que cojas la tarjeta y te largues, sólo nos causas problemas a papá y a mí si te quedas en Imperialia!
Eduardo estaba en el centro de detención, y después de expulsar a Jade, iría a la comisaría a pagar la fianza de su padre.
Estaba muy disgustado, ¡y no sabía si podría ser presidente del Grupo Martín!
—¿Dónde está papá? ¡Quiero ver a papá