Danila estaba en dilema, pero Nora le guiñó un ojo y sonrió, —Danila, ya que alguien quiere comprar esta tienda, llama a tu director general y pregúntale, de lo contrario tu director general te echará la culpa, no lo merecerás.
Tras dudar unos segundos, Danila asintió y dijo: —De acuerdo.
Cuando el director general de TC se enteró, pidió a alguien que le enviara el contrato.
—Señorita López, más todo el vestuario, es un total de cuarenta y ocho millones de dólares, revíselo usted. Si no hay ning