Natalie rió, —No, tú eres mucho más importante que él.
Nora se mofó, —¡No lo creo!
—Está bien, no hablemos de eso, qué quieres comer esta noche, yo te invito.
Nora sonrió, —Me parece bien, no te perdonaré sin marisco.
—Bueno, bueno. Come lo que quieras.
Terminaron de cenar y se disponían a ir de compras, Leonardo la llamó.
—Natalie, ¿has terminado la cena? ¿Te recojo?
—No, mi mejor amiga me llevará a casa.
—Bueno, entonces vuelve temprano, te espero.
Natalie sintió como si le tiraran del corazón