—En general no pasará nada, pero que tenga cuidado, después de todo podrá abortar en cualquier momento.
Beata vomitó más de una hora, por fin se le pasaron un poco las arcadas.
Hasta que la criada limpió la porquería que había vomitado, Ricardo se acercó a la cama y se sentó.
—Beata, has sufrido mucho.
Beata estaba pálida, se tumbaba en la cama y descansaba con los ojos cerrados.
Otras mujeres engordaban durante el embarazo, pero ella adelgazó mucho.
—Mientras pueda dar a luz a un hijo sano, tod