— ¡Lárgate!
Bertín estaba como un león furioso, pero no podía liberarse de su jaula y sólo podía rugir.
Jade se echó a reír mientras salía del despacho de Bertín, y Vera, que esperaba en la puerta, agachó la cabeza, fingiendo que no había oído nada.
Pensaba que Jade se había vuelto loca por lo que había pasado ayer. Si no, ¿cómo podía ser así?
A la hora de la salida del trabajo, Natalie recibió un mensaje de Bryan en el que le invitaba a cenar con él.
Natalie quería decir que no, pero el siguien