—Leo, ¿qué quieres hacer? Primero engañaste a Natalie, ¡y ahora lo mereces si Natalie quiere divorciarse de ti! Si no firmas el divorcio, ¡no seré tu abuela a partir de ahora!
La mirada de Leonardo se tornó fría de repente, sus ojos oscuros como la tinta clavados en Josefina.
—Abuela, no importa con qué me amenaces, no me divorciaré de ella. ¡Es mi única mujer en toda mi vida!
Leonardo lo dijo palabra por palabra, como si se lo dijera a Josefina, y como si fuera una promesa a Natalie.
Sin embarg