-Natalie, tú... Ya no me quieres...
Su voz contenida le llegó desde atrás con cautela y miedo.
Natalie frunció los labios, giró la cabeza para mirarle y dijo lentamente: -No es eso, es que he tenido muchas cosas en la empresa en los últimos seis meses, he estado demasiado ocupada, así que puede que a veces te haya ignorado.
-¿De verdad?
Leonardo la miró fijamente a los ojos, como si no quisiera perderse ninguna emoción en su mirada.
-Bueno, debes estar muy cansado después de tu viaje de negocios