Tadeo sonrió y miró a Josefina, —Abuela, deberías preguntarte, mientras digas dónde está la clave secreta, podrás salvar a tía. ¿Por qué no quieres salvarla?
Josefina tembló de rabia y dijo: —Tadeo, ¿de verdad quieres seguir delinquiendo?
—No me importa el bien o el mal. Lo único que sé es que a mis padres los mataron Antonia y Ramón, ¡y tú los has estado albergando durante años!
—¡El accidente de tus padres no tuvo nada que ver con tus tíos!
—¡Cállate!
Tadeo hizo una mueca, casi no podía conten