Leonardo ignoró su provocación y dijo con frialdad: —¿Has terminado?
La cara de Tadeo se puso rígida. Luego, envalentonado, dijo: —Leonardo, aunque consigas más pruebas, ¿y qué? A mí no me puedes hacer nada. Si la próxima vez me tiendes una trampa, ¡te dejaré ver cómo el Grupo Ramos se va al garete!
—No tienes ninguna oportunidad.
—Bah...
Los ojos de Tadeo estaban llenos de desprecio y burla. Estaba a punto de seguir hablando cuando de repente sonó su teléfono móvil.
Al ver el número que aparecí