—No, yo también puedo trabajar en el estudio.
Al ver su insistencia, Natalie no dijo nada más y asintió con la cabeza para volver al dormitorio.
Se tumbó en la cama a descansar, y no tardó en quedarse dormida, y aturdida le pareció que Leonardo había entrado en el dormitorio y había vuelto a salir al poco.
Al despertarse de nuevo, ya era casi de noche.
Natalie se levantó lentamente y justo al encender la luz vio un vaso de leche caliente en la mesilla.
Se lavó y se dispuso a ir al salón.
Al abri