—Señorita López, el chalet que pensaba vender lo busca alguien que pretende firmar el contrato ahora. Si está libre, ¿podría venir?
Natalie se sorprendió, asintió con la cabeza y dijo: —Vale, ¡ahora mismo voy!
Enviando un mensaje a Tina para avisarle de que se marchaba, Natalie tomó un taxi hasta El Palomar.
En el camino, el agente la llamó y le dijo que el comprador había llegado a un acuerdo sin ninguna contraoferta.
Natalie pensó que tendría que alabar el buen gusto del comprador cuando llega