—Sí, señorita Reyes, te voy a dar una respuesta satisfactoria lo antes posible. —Dijo Dante respetuosamente.
Chloe respiró hondo y trató de calmarse.
La ira no resolvería el problema, necesitaba pensar con calma en sus siguientes pasos.
—Vete, Dante. —Hizo un gesto con la mano: —Acuérdate que quiero resultados.
Dante asintió, rápidamente salió del coche y se fue.
Chloe se sentó en el coche, miraba con frialdad hacia delante.
No renunciaría fácilmente a un talento técnico como Erik, y como el din