La cara de Rafael palideció en un instante y dio un paso atrás, mirando a Tina con tristeza.
—Lo sé... Te he traído tu postre favorito...
Tina no lo cogió y le miró con frialdad.
—Rafael, te conté todo desde que rompimos. No entiendo por qué insistes en molestarme. Ya no quiero tener nada que ver contigo. Quiero que me dejes en paz, te lo ruego, ¿vale?
Rafael se rio amargamente, —Yo también pensé en dejarte, pero me di cuenta de que no podía hacerlo.
—Eso es asunto tuyo, sólo tienes que apartart