— Quiero que me ayudes a buscar a alguien.
Ella le contó lo de Silvia y Javier dijo: —Vale, ya lo sé. Ahora mismo mando a alguien a buscarla, y si hay alguna novedad, te aviso enseguida.
—Bueno, gracias, Javier.
—¡Soy tu hermano, no me agradezcas nada! Ahora tengo trabajo, te dejo.
—Bien.
Tras colgar, Natalie arrancó el coche y se fue a casa.
Por otro lado, Bryan estaba descansando en su habitación y de repente sonó el móvil sobre su mesa.
Al ver el número de teléfono, frunció el ceño y bajó la