Los ojos de Noa se abrieron de par en par y su cuerpo cayó directo al suelo, levantando polvo.
Álvaro miró al hombre que había disparado detrás de él y él guardó inmediatamente el arma y se apartó como si nada acabara de ocurrir.
—Señorita Silva, ¿no sé si estás contenta con el resultado?
Al ver que el hombre sonreía, Natalie asintió, —Estoy contenta, pero espero que no vuelva a tener este tipo de insubordinación en tus hombres, de lo contrario, la próxima vez, me encargaré del jefe que sea inca