Antes de que pudiera terminar la frase, Leonardo le interrumpió fríamente, —Natalie, ¿sabes lo peligroso que es Álvaro? ¡Te has atrevido a secuestrar a su gente para provocarle! ¿Querías morir?
Natalie frunció el ceño, —Señor Ramos, esto no tiene nada que ver contigo. ¡Es asunto mío!
Leonardo se fijaba en ella, y el aire parecía congelarse por un momento.
Natalie apartó la mirada sin expresión, sin emoción en los ojos.
Después de diez segundos, Leonardo la soltó.
—Es verdad, no tengo derecho a m