—Leo, ¿por qué estás aquí hoy?
Leonardo levantó los ojos con indiferencia y lo miró fijamente, —¿Se ha resuelto lo de Olivia?
La sonrisa en el rostro de Ernesto se congeló, luego negó, —¿Qué has dicho? ¿Por qué no lo entiendo? Además, las cosas entre tú y Olivia son de los jóvenes, y no me interesa involucrarme.
—¿Lo admitirás si te echo en cara las pruebas que fuiste a la casa vieja en la familia Mil?
Al ver su gélida mirada, Ernesto supo que no tenía sentido continuar con sus sofismas y dejó d