Hubo un momentáneo parón en el ambiente, y tras un rato de silencio, Natalie negó con la cabeza.
—Ahora no puedo curar a la gente.
—¿Por qué?
Natalie se mordió el labio inferior y suspiró: —No hablemos de ello, si hay una oportunidad, te lo contaré poco a poco.
Viendo que no estaba de buen humor, Silvia no siguió preguntando, sino que cambió de tema.
Media hora después, entraron en la cámara de Bryan.
Al ver a Silvia, Bryan parpadeó con asombro.
—¿Ella es?
—Es mi compañera, se llama Silvia Herná