Idali miró a Lucía y le dijo enfadada: —¡Ahora puedes transferirnos el dinero!
Lucía no sabía por qué su actitud había cambiado tan deprisa, pero, según su experiencia, Idali tenía malas ideas.
Lo miraba inexpresivamente y dijo: —Puedo darte el dinero, pero es mejor que sepas que el acuerdo que firmamos es legalmente vinculante. Si quieres hacer trampa, te aconsejo que abandones esta idea ahora mismo, de lo contrario, ¡puedo demandarte para que me devuelvas los tres millones!
Idali se mofó, —¡No