—¡Ah! ¡Sé que hice mal! Lo siento, no debí insultarte, ¡te ruego que me perdones!
Aria tenía la cara hinchada como la cabeza de un cerdo, y no se atrevía a hablar con tanta arrogancia como antes. Si Natalie volvía a golpearla, se le desfiguraría la cara.
Natalie la soltó y volvió la cabeza hacia Lucía, —Lucía, ¿qué vas a hacer con estas dos personas?
Era un asunto familiar de Lucía, ella no debía encargarse de eso, pero Aria e Idali no consideraban a Lucía como su familia y ella no quería que Lu