— Lucía, ¿qué te ha pasado últimamente? ¿Por qué veo que no estás bien?
Lucía bajó la mirada, ocultando la tristeza y la pena bajo sus ojos.
—Martina, no lo preguntes, cuando llegue el momento, te lo contaré despacio.
—Vale, no tengo nada más que hacer, esta tarde tengo trabajo, me tengo que ir. Si necesitas algo, puedes llamarme cuando quieras.
—Sí.
Cuando Martina se marchó, Lucía quedó pensativa sentada en el sofá, mientras el día avanzaba.
A las ocho de la tarde, el móvil de la mesa sonó de r