Carlos llamó varias veces, y por fin ella atendió.
—Carlos, has llamado tantas veces, ¿qué quieres?
—Soy Leonardo, tengo algo que decirte, Bertín quiere hacerte daño, ¡cuídate de él!
Tras unos segundos de silencio, llegó una voz masculina burlona.
—Señor Ramos, es demasiado tarde.
En este momento, el teléfono estaba colgado.
Leonardo marcó otra vez, pero estaba apagado.
—¡Carlos, averigua dónde está Natalie ahora!
Su voz temblaba un poco a causa de su nerviosismo.
Carlos se sobresaltó al ver su