—Bueno, a partir de ahora trabaja tranquila, no tienes que ocuparte del Grupo Silva, ni estar al frente de todo, porque tienes a tus hermanos.
—Bien.
Charlaron un rato más y llegó Leonardo.
Al ver a Natalie, se acercó tranquilamente a ella y se sentó a su lado, tomando su mano entre las suyas.
Natalie quedó helada e intentó separarse, pero Leonardo se acercó de repente a su oído dijo en voz baja: —No dejes que tus padres se preocupen por nosotros, tranquilízate.
Su voz era lo suficientemente baj