—¿Qué pasa? —preguntó Adriana.
—¿Hay algo que no esté bien?
—¿Este aroma es realmente artesanal? —don Lorenzo se acercó más y olió con atención.
—Te dije que te gustaría, ¡yo también me sorprendí cuando vi el saquito por primera vez! —explicó Adriana. —En la montaña hay cuatro casas, un jardín pequeño y a veces aparecen animales salvajes. La señora no tiene herramientas profesionales, pero sí que tiene mucha habilidad.
—Su talento para hacer perfumes debe ser como el mío —dijo don Lorenz