Marcus daba vueltas por el jardín, se sentía tan fastidiado, recordaba las palabras de su madre, su golpe, sentía rabia.
Pensó en lo que le dijo Evana, decidió poner manos a la obra.
Tomó su teléfono y llamó, o tardó ni dos sonidos, cuando la mujer respondió, su voz parecía ansiosa
—¿Qué es lo que quiere? Supongo que, va a maldecirme y a odiarme.
—Dijiste cosas horribles sobre mí, ¿Qué puedo pensar al respecto, Pilar, ¿Qué puedo decirte?
—Lo acusé porque es verdad, usted me hizo daño, abusó