Pilar subió a su auto, condujo a toda prisa, alejándose del lugar.
Marcus estaba feliz, llamó a Evana y le contó todo.
—Estaré ahí en poco tiempo, amor, celebraremos.
Ella colgó la llamada, lo esperaba con ansias.
Álvaro estaba enfurecido, miró a su madre.
—¡No debiste dejarle ir de casa! Lo arruinaste.
—Hijo, no pude retenerla.
Álvaro no soportaba siquiera verla.
Se alejó e hizo una llamada.
—¿Cuándo me dará el dinero para comprar las acciones?
—Espera un poco, nieto querido, no quier